TERAPIA DE PSICOMOTRICIDAD

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Para comprender lo que es la terapia psicomotriz, debemos comenzar por darle un significado a la psicomotricidad. La psicomotricidad puede entenderse como un proceso inherente al ser humano. Definida por las asociaciones españolas de psicomotricistas: “la psicomotricidad integra las interacciones congnitivas, emocionales, simbólicas y sensoriomotrices en la capacidad de ser y de expresarse en un contexto psicosocial. La psicomotricidad, así definida, desempeña un papel fundamental en el desarrollo armónico de la personalidad”.

El desarrollo, en los primeros años de vida, tiene como protagonista al cuerpo, el cual funciona como canal de comunicación entre el entorno y el mundo interno del individuo. Es el cuerpo, a través del movimiento, que servirá como base y cimiento para que los procesos complejos del pensamiento, de la afectividad y de la cognición emerjan. La psicomotricidad sintetiza las funciones mentales y corporales, y le da al individuo la posibilidad de relacionarse, explorar, conocer y transformar el mundo que lo rodea.

El concepto de psicomotricidad tiene su origen alrededor del año 1907 con el neurólogo francés E. Dupré quien, tras observar a pacientes con alteraciones mentales, descubre y pone en evidencia la íntima relación que se da entre el psiquismo y el cuerpo. La psicomotricidad nace entonces de la patología y de la necesidad de abordarla desde una perspectiva distinta. Su campo de acción inicial es el terapéutico.

Desde entonces y con la aportación de grandes estudiosos del desarrollo y el comportamiento humano, (Wallon, Piaget, Ajuriaguerra, Winniccott, Gesell entre otros), esta disciplina ha evolucionado y se ha convertido en un enfoque holístico que puede ser aplicado a todas las edades en tres diferentes campos de acción:

El terapéutico
El reeducativo
El educativo

La psicomotricidad como disciplina terapéutica, se encarga del estudio, análisis e intervención de los trastornos del desarrollo a partir de la observación de una serie de contenidos bien definidos, que dan paso, a un proceso escalonado de adquisiciones esenciales para el desarrollo integral del ser humano. Dichos contenidos son:

Las Funciones Tónicas (tono, equilibrio, postura)
El Esquema corporal
La Coordinación Motriz
La Organización Espacio Temporal
La Lateralidad Corporal
Los Procesos Rítmicos
La Expresión Corporal
La Grafomotricidad
El Juego
La Relajación

Los planos de intervención psicomotriz son tres:

El plano sensorio-motor: en este plano se busca investigar acerca del propio cuerpo, descubrir sus posibilidades de acción y vivir el placer del movimiento a través del juego. Utilizando estrategias de intervención adecuadas, se trabaja la integración de los procesos tónico posturales, la estructuración del esquema corporal y la orientación espacial.

El plano perceptivo-motor: en este, la meta se centra en organizar las sensaciones del mundo externo, en patrones de percepción, vinculados a la estrdescarga (2)ucturación de las relaciones espaciales y temporales. En este plano se fomenta el trabajo de la coordinación motriz, la organización espacio-temporal, los procesos rítmicos, la lateralidad y la grafomotricidad.

El plano ideo-motriz: su objetivo es educar la capacidad representativa y simbólica. El trabajo está dirigido a la expresión corporal y al lenguaje.

La Psicomotricidad se encarga de estudiar, analizar y tratar todo lo referente al desarrollo motor normal y sus alteraciones. Generalmente llegan a la consulta del psicomotricista personas remitidas por algún otro profesional, que detecta dificultades de movimiento y adaptación corporal. Es común recibir niños en edad preescolar en los que se observa cierta torpeza al utilizar su cuerpo, o niños con dificultades de aprendizaje. También llegan personas con alteraciones del movimiento por daño neurológico.

Otra área de atención es la emocional, pacientes con alteraciones de la personalidad y la conducta pueden verse beneficiados del trabajo psicomotor.

Dependiendo de la formación inicial que tenga el psicomotricista, este atenderá cualquiera de los casos arriba mencionados. Por ejemplo, es el fisioterapeuta con especialidad en psicomotricidad será el encargado de tratar los trastornos del movimiento; de la misma manera, las dificultades en los procesos de aprendizaje deberán ser trabajadas por un pedagogo especialista en psicomotricidad. Corresponde entonces al psicomotricista con formación de psicólogo, encargarse de los pacientes que sufren trastornos de origen emocional o psiquiátrico.

El psciomotricista se ha de convertir en el compañero simbólico que brinde al paciente seguridad, respeto y tolerancia. Deberá establecerse entre la persona y el terapeuta, un vínculo relacional de empatía tónica, esto quiere decir: un diálogo constante entre la actitud corporal del psicomotricista y el paciente. El paciente, especialmente el niño, deberá encontrar en la sala de psicomotricidad, un espacio de expresión, creación y propuesta, donde pueda experimentar con su cuerpo una gama de posibilidades de acción, que estimulen el desarrollo físico, mental y emocional de manera integral.

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